La Condena Penal del PAC y la Ética en la Administración Pública

Rosibel Ramos Madrigal

Hay dos sabios refranes populares que señalan “para hablar y comer pescado hay que tener mucho cuidado” y “por la boca muere el pez”, el primero trata de advertir que antes de hablar mal de alguien se debe tener mucho cuidado, mientras el segundo advierte que por hablar demasiado luego se es víctima de ello.

La prensa nacional ha informado en los últimos días, que la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia ha ratificado la estafa del Partido Acción Ciudadana contra el Estado costarricense, al cobrar ilegalmente montos de deuda política mediante el uso de más de 200 contratos falsos, lo que podría obligarlo a devolverle al Estado más de 850 millones de colones.

Dentro de los principios fundacionales del PAC estaba el de la ética como mecanismo para devolverle la confianza a la ciudadanía, su accionar definía el manejo escrupuloso de los bienes públicos, ajeno de cualquier corrupción. Para lograr sus objetivos electorales señalaron con el dedo a toda la clase política y a los partidos políticos tradicionales mediante una exacerbada generalización de tachar a todos como corruptos.

El PAC fundado en diciembre de 2000 no había cumplido ni siquiera diez años de existencia cuando ya se olvidaba de su principio de ser escrupuloso en el manejo de los recursos públicos. Su fundador don Ottón Solís Fallas, caracterizado por su preocupación en cuanto al adecuado y austero manejo de los fondos públicos, así como del ejercicio ético de la política, señaló inicialmente que si el PAC era culpable debía desaparecer, posteriormente lo exculpa señalando que quienes cometieron el delito fueron personas y que el Partido no los estaba protegiendo. Don Ottón media ahora con “otra regla”.

Si bien dentro del sistema democrático costarricense mucho debe de mejorarse y corregirse, las generalizaciones de que todos son corruptos no son buenas, tiende a que los costarricenses pierdan la fe en sus instituciones y aleja a las buenas personas de la gestión pública. En los partidos políticos, en los puestos de elección popular o en los altos puestos de gobierno participan miles de costarricenses que decidieron servirle al país sin necesidad de servirse de él, dando su mejor esfuerzo, mostrando preocupación por la cosa pública y mejorando las políticas públicas en beneficio de alcanzar el bien común.

La ética pública es un tema de tanta trascendencia que no puede ser tratado como “ellos son los malos y nosotros los buenos”. Debemos tener un compromiso real cada vez más serio y sólido en el combate de la corrupción, debemos mantener altos estándares de conducta y contrarrestar la corrupción en el sector público, fortaleciendo los mecanismos para mejorar los procesos de participación política, capacitando y formando en la ética del servidor público, escogiendo de mejor forma la necesidad del recurso humano en la función pública, así como la necesidad de implantar y difundir los códigos de conducta.